sábado 28 de enero de 2012

El árbol de Hulupu

Cuando los pájaros comenzaron a cantar a la llegada de la segunda aurora,
Inanna llamó a su hermano Gilgamesh, diciendo:

“O Gilgamesh, en los días cuando los destinos fueron decretados,
Cuando la abundancia se derramaba en Sumeria,
Cuando el Dios del Firmamento tomó los cielos y el Dios del Aire tomó la tierra,
Cuando Ereshkigal recibió el Gran Abajo como su heredad,
El padre Enki, Dios de la Sabiduría, zarpó hacia el inframundo,
Y el inframundo se levantó y lo atacó.
En ese tiempo, un árbol, un árbol único, un árbol huluppu
Fue plantado en las riberas del Eufrates.
El Viento del Sur arrancó sus raíces y desgarró sus ramas
Hasta que las aguas del Eufrates se lo llevaron.
Yo recogí el árbol del río;
Yo lo traje a mi jardín sagrado.
Yo cuidé del árbol, en espera de mi trono y mi lecho brillantes.
Entonces hizo su nido en las raíces del árbol,
Una serpiente que no puede ser hechizada
El ave Anzu puso a sus pequeños en las ramas del árbol,
Y la obscura doncella Lilith construyó su casa en el tronco.
Lloré.
¡Cómo lloré!
(Pero ellos no abandonaban mi árbol.)”


El héroe de Uruk, ayudó a Inanna.
Gilgamesh abrochó su armadura de cincuenta minas 2 alrededor de su pecho.
Las cincuenta minas le pesaban tan poco como cincuenta plumas.
Levantó su hacha de bronce, su hacha del camino,
Que pesa siete talentos y siete minas, sobre su hombro.
Entró al sagrado jardín de Inanna.
Gilgamesh golpeó a la serpiente que no podía ser hechizada.
El ave Anzu voló con sus pequeños a las montañas;
Y Lilith destruyó su casa y huyó a los lugares inhabitables y salvajes.
Entonces Gilgamesh aflojó las raíces del árbol huluppu;
Y le cortaron las ramas los hijos de la ciudad, que lo acompañaban.
Del tronco del árbol talló un trono para su hermana sagrada.
Del tronco del árbol Gilgamesh talló un lecho para Inanna.
De las raíces del árbol ella formó un pukku para su hermano.
De la corona del árbol formó un mikku para Gilgamesh,
El héroe de Uruk. 

Fragmento extraído de Cantos e himnos de Sumeria, Diane Wolkstein y Samuel Noah Kramer, traducción de Ofelia Iszaevích.

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